1

Fase I: Centros Autorizados de Tratamiento (CATs)

Los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) de vehículos al final de su vida útil son las únicas instalaciones que pueden recibir vehículos al final de su vida útil, emitir el certificado de destrucción y tramitar la baja administrativa de los mismos del Registro de Vehículos de la Dirección General de Tráfico (DGT). Una vez han tramitado la baja, empieza el tratamiento propiamente dicho del vehículo. En los CATs se lleva a cabo la descontaminación de los mismos, el reciclado de algunas partes y la reutilización de las piezas y componentes que son susceptibles de ello. Para llevar a cabo estas operaciones sobre los vehículos al final de su vida útil, las instalaciones de los CAT deben contar con distintas zonas cuyas características técnicas están reguladas en el propio Real Decreto 20/2017 así como con distintos equipos e instalaciones que les permitan realizar dichas labores.

2

Fase II: Instalaciones de Fragmentación

Las instalaciones de fragmentación son las únicas que pueden recibir los vehículos al final de su vida útil una vez que han sido descontaminados y desmontados por un CAT ya que, sólo este tipo de plantas permiten separar las distintas fracciones que conforman un VFVU y posibilitan la correcta recuperación de las mismas. En las instalaciones de fragmentación se lleva a cabo primeramente la trituración de los vehículos para posteriormente iniciar los procesos separación de las distintas fracciones que conforman un VFVU para su correcta recuperación.

3

Fase III: Instalaciones de Postfragmentación

Las instalaciones de postfragmentación son las menos conocidas de la cadena de tratamiento de los vehículos al final de su vida útil y su función es la de procesar las fracciones generadas tras la fragmentación de los vehículos descontaminados y desmontados que las plantas fragmentadoras no son capaces de aprovechar. En estas instalaciones, a través de diversos procesos de segregación (cribados, corrientes de inducción, mesas densimétricas, sistemas ópticos, medios densos, etc.) normalmente se obtienen por un lado los distintos metales no férricos (aluminio, cobre, etc.) que son enviados a plantas de siderurgia y, por otro, otras fracciones de materiales no metálicos que se reciclan o se valorizan energéticamente dependiendo de sus características.