• Evitan la utilización de sustancias peligrosas (un ejemplo es la eliminación de los metales pesados como el plomo, cadmio, mercurio y el cromo hexavalente excepto en contadas excepciones en las que por el momento no se han encontrado soluciones alternativas y que está así expresamente reconocido en el ámbito legal europeo).
• Tienen en cuenta criterios que faciliten en el futuro el desmontaje, la descontaminación, la reutilización y la valorización de los componentes y materiales cuando diseñan los vehículos.
• Utilizan las normas ISO de codificación para marcar ciertos componentes y materiales de manera que éstos puedan ser fácilmente identificados y separados para su posterior reciclaje (por ejemplo en los plásticos y los elastómeros).
• Integran progresivamente una mayor cantidad de materiales reciclados en la producción de sus vehículos intentando de esta forma que se desarrollen los mercados de dichos materiales.